¿QUIÉN SOY?

 

 

 

 

 

 

 

 

Bienvenid@ a mi Blog.

En este mundo tan amante de las etiquetas donde definimos a las personas por su color, por su nacionalidad, por su edad, sus creencias, su género o sus orientaciones sexuales, me gustaría presentarme intentando huir de todos esos tópicos, pues aunque soy una mujer blanca, heterosexual y nacida en España en 1967, nada de eso me parece relevante para que tú, que has llegado a mi Blog, sepas algo más de la persona que escribe los libros, los poemas o los relatos que te han traído hasta aquí.

Nací en Málaga, una ciudad alargada que corre paralela al Mediterráneo, en el hospital de la Cruz Roja, cerca del estadio de la Rosaleda, pero enseguida, mis padres vendieron la casa que mi abuelo Cristobal les había regalado al casarse y cuando yo tenía cuatro años  se fueron a vivir alquilados a Álora primero y a Antequera después, dos pueblos en los que nunca me sentí en casa.

Esa sensación de estar de paso o en un lugar al que no pertenecía, y en precario, nunca me ha abandonado hasta hoy, posiblemente sea mi primer trauma, pero debo tener más de media docena y, sinceramente, no creo que el orden de los traumas influya en el resultado final.

Antes de mudarme a Brasil en 1993, con un brasileño, hijo de un teniente republicano exiliado, viví en Torre del Mar, en Granada, Sevilla, Velez Málaga y, ocasionalmente, en la casa de algunos amigos.

He pasado la mitad de mi vida en Andalucía y la otra en Brasil donde tampoco me he sentido nunca parte de lo que me rodeaba, como si estuviera en el planeta equivocado incapaz siempre de sentirme parte de ningún grupo.

Le tengo cariño a las cosas que me gustan de España o de Brasil y detesto las que me parecen detestables en ambos países. Cuando escucho a un español llamar sudaka a un sudamericano, me siento sudamericana y me declaro con orgullo sudaka honoraria y voluntaria, pero si escucho a un amigo venezolano o mexicano insultar a los españoles como conquistadores sanguinarios, igual les digo que yo no odio a los italianos de hoy porque  los romanos invadieron lo que hoy se llama “España” hace casi dos mil años.

Creo que saber eso sobre mí, me define mejor que decir dónde nací, pues te estoy contando como pienso y lo que siento, los nombres de los países y las fronteras me parecen circunstanciales y sin importancia.

En mis libros podrás ver a una mujer que mira el mundo desde esa perspectiva apátrida. Verás también a la  madre de dos hijas fruto de dos relaciones diferentes sin que esto signifique que sólo he tenido relaciones con dos hombres en mi vida, simplemente que sólo me he reproducido con dos de ellos.

Verás una mujer que ha amado, y ha sido amada, que ha sido rechazada algunas veces y que no ha podido corresponder otras, que ha tenido un segundo amor después del primero y que siempre está dispuesta a amar al próximo.

Conocerás a una persona que ha perdido muchas batallas y ha ganado otras, defensora de la libertad, de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, africanos o asiáticos, y de los derechos de los animales a ser bien tratados y jamás torturados ni en espectáculos ni en laboratorios.

Si me lees, a través de mis historias me verás a mí pero también verás pedacitos tuyos o de personas que conoces. No encontrarás lecciones sobre nada pero tal vez aprendas algo sin que sea mi intención enseñarte.

Sueño con ese mundo que John Lenon cantó en su canción Imagine, sin dioses, sin fronteras sin motivos para matar a nadie o para morir por ninguna causa. Un mundo posible si todos ponemos nuestro granito de arena y el mío es éste, escribir desnudando mi alma para que mirándome te veas, me conozcas y  nos reconozcamos.

Intento usar las palabras para hablar de lo que realmente importa y nos hace humanos, nuestros sentimientos, nuestros deseos o nuestros miedos, sin importar de qué color es el pellejo que nos cubre o que himno se toca cuando un atleta gana una medalla.

Palabras que abren los ojos de mirar las cosas que importan.