SEXO, PORNOGRAFÍA Y DEMÁS

"El sexo en Estados Unidos es una obsesión, en otras partes del mundo, un hecho" Marlene Dietrich Actriz alemana, 1901- 1992
“El sexo en Estados Unidos es una obsesión, en otras partes del mundo, un hecho”
Marlene Dietrich
Actriz alemana, 1901- 1992

SEXO, PORNOGRAFÍA Y DEMÁS

Comprendo muy bien a Marlene, probablemente es el asunto en el que más tiempo he pensado durante toda mi vida, especialmente en las épocas de sequía, que como dije fueron varias, aunque so sé si ha sido o es, en mi caso, una obsesión. El tema sexo, posiblemente, vaya seguido del pelo, que si largo, que si corto que si de cual color… y creo que en tercer lugar serían las caries, pues me dan pánico y tengo muchos traumas con los dentistas de mi infancia que nunca superé.

Me intentaron criar católica y definitivamente hay que reconocer que no ha salido bien, los valores que me interesan del cristianismo son precisamente los que no son cristianos y que el cristianismo absorbió de otras culturas, como el altruismo o la solidaridad, mucho anteriores a la aparición de las religiones monoteístas. Otros supuestos valores, más estrictamente cristianos, como el casamiento para toda la vida, no usar condón ni el nombre de Dios en vano, o santificar las fiestas pues no me convencen ni me parecen prácticos ni éticos, así que los descarté con el paso del tiempo.

El cristianismo es, de las tres religiones monoteístas, aquella con la cual he podido convivir más estrechamente y definitivamente hoy en día, afirmo sin ningún tipo de duda, que la educación sexual cristiana es absolutamente nefasta, tanto la que me intentaron inculcar a mí, como la que hoy día escucho que predican mis amigos creyentes: una sarta de disparates contradictorios.

 La forma de actuar que, supuestamente, yo debía acatar como correcta y del agrado de Dios, poca gente en mi entorno la practicaba, a pesar de criarme rodeada de católicos practicantes o no. Las evidentes faltas de coherencia entre lo que me enseñaban y lo que yo veía me pusieron un ejército de moscas detrás de la oreja a muy temprana edad.

La dictadura en España se acabó cuando yo tenía ocho años y enseguida llegó la transición. Con ella llegaron la apertura, el destape, la constitución, la tele en colores, los partidos políticos, también de diversos colores y las revistas porno a los armarios de nuestros padres. Parecía que nuestras madres no tenían tetas, ni eran mujeres de verdad, los padres estaban embobados con Susana Estrada, Bárbara Rey, Nadiuska y otras artistas del destape que salían en las revistas junto a otras mujeres extranjeras también preciosas.

Algunas amigas, y más tarde algunos amigos entre los trece y quince años, intercambiábamos las revistas de nuestros viejos entre nosotros. Las mangábamos siempre de las de abajo del montón, por lo que nuestra cultura sexual siempre iba atrasada algunos números. Con el tiempo también entendí que era casi siempre lo mismo y me aburrieron, reconozco que me gustaba más leer los artículos de Penhouse o Interviú que ver las fotos.

Otro mito que comenzó a caer, y que con la edad y la madurez terminó cayendo del todo, otro triste tópico: la pornografía, que no era un pecado, era mucho más.

Algo mucho más complejo e interesante.

En imágenes no me ha parecido nunca tan espectacular, pero puedo entender el morbo que despierta en ciertas personas. En películas, con los años, he visto algunas con algún novio aventurero que le gustaba que nos inspirásemos en alguna escena más picante pero sin mayor trascendencia para mí.

En general me ha interesado más el debate con otras mujeres de hasta qué punto la pornografía y la prostitución estarían más o menos cercanas, hasta dónde incentiva o no la violencia contra la mujer y hasta donde se debe llamar actriz a una mujer que hace sexo delante de una cámara o actor a un hombre por el mismo motivo, siendo que en principio, la interpretación de grandes actores como Alfredo landa, Lina Morgan o Charles Chaplin no tienen nada que ver con lo que hacen los artistas en las pelis porno.

Siempre he tenido esa tendencia a perderme en las palabras y en las definiciones. Allí me disipo y me puedo quedar por el resto de la eternidad sin volver al punto desde el que arranqué.

Divagar, creo que se llama, así que voy a retomar el asunto.

Una vez, hace muchos años tuve la oportunidad de conocer a una enana que era actriz porno y con ella conversé a menudo sobre el asunto, nos reímos bastante y la verdad es que su punto de vista era muy interesante. Ella vivía del morbo que producía ver su cuerpecito desnudo compartiendo escenas de sexo con chicos grandotes, aprendí mucho de ella y cambió mucho mi perspectiva sobre el tema. Tal vez, si algún día publico más libros de la colección “Tristes círculos”, haga uno dedicado exclusivamente al feminismo, la prostitución, el machismo y la violencia, pues para mí está todo relacionado.

Hoy quiero tocar más asuntos y voy a terminar con la pornografía citando a otro gran hombre, gran escritor y gran pensador al que admiro profundamente.

“Lo obsceno no es la pornografía, sino que la gente se muera de hambre.”
José Saramago
Escritor portugués, 1922- 2010

Con él estoy completamente de acuerdo también y debo decir que mucho más que la llegada de la pornografía a Antequera, en la época de la transición, hubo cosa que sí me fastidió mucho y tuvo consecuencias de más difícil cura: el hecho de que me enseñaran a llamar relaciones prematrimoniales a las relaciones fuera del matrimonio, ya que esto implicaba en cierto modo que al llamarse prematrimoniales  irían, necesariamente, seguidas del casamiento, lo que no sucedió en mi caso ni en muchísimos casos que yo acompañé.

Constatar que esa alternativa era posible se convirtió en algo muy complicado de gestionar. Personalmente, tardé años en comprender que era otro eufemismo usado para no llamar a las cosas por su nombre, y años muy dolorosos, en los que sentía un agujero en el alma cada vez que recordaba que mis relaciones prematrimoniales no habían terminado en matrimonio.

Asumí con el tiempo que cuando alguien, desde la televisión, la familia o entre amigos, preguntaba o planteaba el tema de si relaciones prematrimoniales sí o no, era, aunque posiblemente sin intención, un planteamiento perverso, venenoso y extremamente incorrecto.

Una manipulación que causaba estragos.

Hoy en día, al tocar el asunto con mis hijas, lo planteo de una forma completamente diferente, que me parece más sensata. Hablamos de sexo, estando enamorado o no, siendo correspondido o no, estando casado o no, sin esperar jamás que porque alguien se acueste contigo, el siguiente paso natural en esa relación sea casarse.

Para resumir, el sexo sólo es prematrimonial cuando lo tienes con alguien que después termina siendo tu cónyuge. Algo que no sabemos nunca al dar el primer beso porque es una posibilidad que pertenece al futuro.

Constatar que esa alternativa era posible se convirtió en algo muy complicado de gestionar. Personalmente, tardé años en comprender que era otro eufemismo usado para no llamar a las cosas por su nombre, y años muy dolorosos, en los que sentía un agujero en el alma cada vez que recordaba que mis relaciones prematrimoniales no habían terminado en matrimonio.

Asumí con el tiempo que cuando alguien, desde la televisión, la familia o entre amigos, preguntaba o planteaba el tema de si relaciones prematrimoniales sí o no, era, aunque posiblemente sin intención, un planteamiento perverso, venenoso y extremamente incorrecto.

Una manipulación que causaba estragos.

Hoy en día, al tocar el asunto con mis hijas, lo planteo de una forma completamente diferente, que me parece más sensata. Hablamos de sexo, estando enamorado o no, siendo correspondido o no, estando casado o no, sin esperar jamás que porque alguien se acueste contigo, el siguiente paso natural en esa relación sea casarse.

Para resumir, el sexo sólo es prematrimonial cuando lo tienes con alguien que después termina siendo tu cónyuge. Algo que no sabemos nunca al dar el primer beso porque es una posibilidad que pertenece al futuro.

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Una respuesta a “SEXO, PORNOGRAFÍA Y DEMÁS”

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